La horrible progenie de Mary Shelley
Este artículo está escrito por CULTURALMARXX.
Biografía de la autor:
CULTURALMARXX es un blog de crítica cultural, así se presenta este espacio que os recomendamos encarecidamente:
“A aquellos cuya práctica cotidiana, en términos más bien generales, ha estado normalmente motivada por un impulso militante, por tangencial que este sea, la pregunta por el sentido de las cosas que hacemos nos acecha a cada paso que damos. ¿Para qué un blog ahora, en un tiempo regresivo de incremento de las violencias, de disminución de las potencias transformadoras? Mi respuesta, honestamente, es que no lo sé, desconozco por completo cuál podría ser su provecho. Es, precisamente, la duda acerca de que una página como esta pueda tener algún tipo de utilidad el motivo por el que he decido cambiar la pregunta, orientarla en una dirección menos funcionalista: ¿por qué un blog? Ahora sí, la réplica se torna más sencilla: porque me apetece.”
Breve introducción al texto:
Otra vez. Otra vez me vuelve a pasar, y es que una vez más siento que estoy rodeado de monstruos por todos lados: en los diarios o en la radio, entre mis amigues o en mis lecturas; en cualquier parte surgen deformaciones de la época precedente, desviaciones del canon burgués de lo normal. A todo el mundo le gusta traer a colación la cita torcida de la letra original de Gramsci para explicar nuestro presente: el claroscuro o interregno propio del momento en el que se agotan las fuerzas de lo viejo y lo nuevo empuja por nacer sin el vigor o la virtud necesaria para imponerse. La monstruosidad en un sentido dilatado se revela el más útil de los elementos para explicar los intervalos de incertidumbre. A mi juicio, el recurso cultural que mejor expresa esta ansiedad típicamente moderna sigue siendo el clásico de Mary Shelley publicado en 1818: Frankenstein, o el moderno Prometeo.